martes, 5 de mayo de 2020

2. Constelación literaria: La Cenicienta. Universidad de Alicante


   
       En esta constelación se observa que en el margen izquierdo se sitúan las versiones más antiguas de La Cenicienta, de las que no se tienen evidencias debido a la tradición oral de generación en generación, por lo que se encuentran aisladas en el espacio. Seguidamente, se han colocado las tres versiones principales de la obra: la de el autor francés Perrault, la de los Hermanos Grimm y la de Giambattista Basile. Esta última se encuentra en el margen izquierdo, junto con las versiones más antiguas porque tampoco se conoce ninguna reelaboración de dicha obra aunque sí hay quien afirma que Perrault se basó en ella para escribir su historia. A partir de la obra de Perrault y los Hermanos Grimm, se ramifican diferentes reelaboraciones de Cenicienta en diferentes soportes literarios, pictóricos, audiovisuales, etc. De este modo, se puede apreciar la gran influencia de la versión de Walt Disney en las diferentes adaptaciones cinematográficas, campañas publicitarias y, en general, la gran influencia de Disney en los contenidos multimedia.

      Perrault utiliza el recurso de la imagen física para describir la forma de ser de los personajes, pues Cenicienta es una mujer bella y dulce lo que hace que sea bondadosa. Sin embargo, sus hermanastras son mujeres malvadas y son retratadas con rostros desagradables. Así lo vemos también en las reelaboraciones que se han hecho mediante la versión de Disney, que nos muestra de igual modo una visión de la mujer idealizada: hermosa, rubia, ojos azules, educada, servicial, humilde, etc. Esto mismo ocurre en Blancanieves (1937), reflejando cuál debe ser el lugar de la mujer en la sociedad: ser buena, sumisa y hacendosa. Esta visión de la mujer se puede apreciar en las diferentes campañas publicitarias: anuncios de ropa, cosméticos, muñecas...esto es, lo que hacen ver de las mujeres, pues Cenicienta, al igual que el resto de mujeres, tiene como único objetivo encontrar a ese hombre que les solucione la vida y para encontrar a su príncipe azul recurren a la belleza. De hecho, así puede reflejarse en las películas de Shrek, que se presentan a Cenicienta y a Blancanieves como solteras a la espera de que algún príncipe las rescate. No obstante, la sociedad está cambiando y eso también se puede ver en algunas reelaboraciones de Cenicienta, como por ejemplo, el anuncio de Audi (https://www.youtube.com/watch?v=RfsscCAMKL8&t=212s) en el que Cenicienta decide cambiar la historia, pues ya no está tan preocupada por ser la más bella sino por adelantar a su príncipe azul en un coche.

       Por suerte, existen algunas versiones de La Cenicienta que han tratado de cambiar la historia y desmontar el popular cuento de hadas como La cenicienta que no quería comer perdices (2009), que muestra a una Cenicienta rebelde que trata de buscar su felicidad sin necesidad de vivir atada a un príncipe que la menosprecie. De forma similar, Davide Calì retrata en Cenicienta y las pantuflas peludas (2017) la historia de Cenicienta, quien es víctima de los estereotipos que obligan a las mujeres a soñar con el príncipe azul, por lo que se revela y abandona al príncipe con la intención de ser la única dueña de su destino. La autora Ann Jungman con La Cenicienta rebelde (1993), también da una interpretación diferente de Clementa, conocida como Cenicienta porque se divierte en la cocina rodeada de las criadas tanto que decide rechazar la invitación al baile y montar su propia fiesta con las criadas. La fiesta tiene tanto éxito que acude hasta el príncipe. Sin duda, nos ofrece una interpretación totalmente diferente a la que conocemos del cuento de hadas. Además, Clementa no es el prototipo de mujer que se ha visto de mujer con cabellos dorados y ojos azules.

       El prototipo de mujer que no cumple con lo correcto y es castigada es un tópico de la literatura y así lo vemos en el cuento de García Márquez «Un señor con las alas enormes» (1968) en el que aparece una mujer convertida en araña por desobedecer a sus padres. El intertexto con el cuento de hadas de La Cenicienta es evidente, pues la causa del estado de la mujer es haberse escapado de casa para asistir a un baile. Asimismo, hemos establecido conexiones con elementos que comparte La Cenicienta con otras obras: la madrastra, el zapato (de cristal) y el árbol mágico.

       Esta conexión de elementos que comparte La Cenicienta de los Hermanos Grimm con otras obras se ven reflejadas en la parte inferior de la constelación. El elemento de la madrastra está presente en el cuento de Blancanieves de la misma forma que se puede apreciar en La Cenicienta, pues es una mujer malvada, cruel, calculadora que a Cenicienta obliga a cumplir con las tareas del hogar y la madrastra de Blancanieves consigue envenenarla a través de la manzana. Esta imagen de malvada cruel también se ve en el cuento de Hansel y Gretel (1812), en el que la madrastra convence al padre para que este abandone a sus hijos debido a que no tenían nada con que alimentarlos. Así, en muchos cuentos populares se puede apreciar cómo la madrastra es presentada como una una “bruja malvada”.

     Por otra parte, el componente del zapato se presenta como un elemento emblemático en la búsqueda de la felicidad, el poder y la fortuna como se puede apreciar con los zapatos rojos de Dorothy en El mago de oz (1939), los zapatos de cristal de Lucía en Los zapatos de Murano (1999), o en el cuento El gato con botas (1697), en el que las botas son un símbolo que representa la experiencia adquirida en el camino y ayudan a vencer.

       El elemento del árbol representa las fuerzas y el poder divino. Cenicienta plantó la rama que su padre le había traído del viaje al lado del sepulcro de su madre y lloró tanto que creció un hermoso árbol. Ella siempre que iba a visitarlo se encontraba descansando en el árbol un pajarillo que le concedía los deseos que pedía. Remontándonos a la mitología griega, Ovidio relata el mito de Apolo y Dafne en su obra Las metamorfosis (2d.C.-8d.C), en el que Dafne pide ayuda a su padre convirtiéndola en un árbol, el laurel, convirtiéndose en un símbolo de triunfo y victoria. En la mitología nórdica, el Yggdrasil, árbol de la vida cuyas ramas se encargan de unir los diferentes mundos (Asgard, Midgard, Niflheim, Muspelheim, Svartalfheim, Helheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim). Una función similar la cumple la Abuela Sauce en Pocahontas ya que es un árbol con el espíritu de una mujer sabia que confía en perseguir los pasos que dicten el corazón al que Pocahontas siempre acude para que le de consejos y la proteja. También el árbol puede representar un lugar de abstracción y meditación, como ocurre con el árbol arciano de Canción de hielo y fuego (1996). Los personajes suelen acudir aquí cuando se encuentran en un momento de duda. Además, en lo que respecta a su adaptación, en Juego de Tronos (2011) se producirá una de las escenas más determinantes de toda la saga (relacionada con el rey de la noche) delante del árbol arciano. Finalmente, también existen árboles en el universo audiovisual que, además de vivientes, participan en la guerra. Hablamos de los ents de El señor de los anillos (1954). Estos gigantescos árboles son determinantes en la lucha por salvar a Merry y Pippin de los orcos y a la Tierra Media de Sauron.

No hay comentarios:

Publicar un comentario