sábado, 25 de abril de 2020

3Relato literario: Pulgarcito. Universidad de Murcia


La aventura de Liten


En un lugar muy lejano vivía una niña cuyos ojos eran de color azul y verde llamada Liten, bastante conocida por el resto de los habitantes del pueblo a causa de su encomiable aparente simpatía. Sin embargo, todas las noches Liten soñaba con tener a su lado alguna persona a la que poder llamar familia. Lo único que le daba esperanzas a nuestra protagonista era un colgante de color esmeralda del que nunca se ha separado, ella siempre ha pensado que ese colgante se lo dieron sus padres y esa idea le reconfortaba cuando en las noches no podía remediar acabar derramando decenas de lágrimas por la falta de amor. No necesitaba realmente nada más que el calor de unos brazos protectores, inspirados en una balada a piano.

Ingeniosa como ninguna, Liten se jactaba de su astucia para evitar ser engañada por aquellos que se aprovechaban de su bondad, ya que como las malas lenguas contarán, hasta al ciego del pueblo ha engañado para poder sobrevivir.

Así fueron pasando los años, hasta que la adultez sorprendió a una mujer hermosa que se reflejaba frente al espejo. Había conseguido empleo en una casa de empeños, frecuentada por altos cargos de la nobleza. Los juegos de apuestas eran cada vez más habituales y la sed de poder llevó a los más venerados aristócratas a negar joyas de larga trayectoria.

Un día llegó un misterioso hombre cuya mirada denotaba seriedad. Liten quedó tan sorprendida que fue incapaz de articular un “buenos días”. Seguidamente, el hombre se acercó y de su bolsillo sacó una pieza de color dorado reluciente.
-       ¿Cuánto por él?
Liten lo cogió entre sus dedos y lo examinó como su maestro le enseñó. Echó un vistazo a la caja donde guardaban las monedas, volvió a mirar al misterioso hombre y le respondió:
-       Esta pieza tiene gran valor, su forma de huevo es bastante peculiar. Pero en este momento no podremos darle la cantidad de dinero total, si se espera a mañana…
-       ¡No! Tengo que deshacerme de él, es muy peligroso - interrumpió el hombre- Deme lo que tenga.
Liten sorprendida le dio unas cuantas monedas y vio cómo el hombre se alejaba corriendo, tras esto Liten observó detenidamente el huevo de oro y en él se hallaba una oración grabada.
- ¿“In parva est essentia”? - Tras esto el huevo dorado se iluminó, proyectando halos de luz retratados en toda la habitación. Tras esto nuestra protagonista desapareció de la casa de empeño, por arte de magia, quedando el huevo de oro sobre la alfombra algo desgastada que cubría el antiguo suelo del lugar.

El viento soplaba y los pétalos de las flores volaban en torno a nuestra protagonista, en ese momento abrió los ojos y descubrió a cinco personas mirándola. Liten se asustó y se incorporó.
-       Tranquila, ¿quién eres? - dijo una joven a su lado.
-       Yo me llamo Liten, y no sé dónde estoy. ¿Quiénes sois vosotros? ¿Dónde está el huevo? Y, ¿el señor extraño?
El resto de las personas se miraron sorprendidos y la joven respondió:
-       Hola, yo soy Pulgarcita, mi marido es el rey del poblado de los diminutos y las hadas. En nuestra aldea no te pasará nada malo.
Tras esto Liten se calmó y decidió confiar en las personas que le rodeaban, Pulgarcita le ofreció asilo en su castillo durante un periodo de tiempo con el fin de ofrecerle ayuda a Liten, de esa forma conoció Hansel, rey de los diminutos y las hadas. Nuestra protagonista estaba muy confusa ya que de todas las aventuras que había vivido esta era la más asombrosa pero la más rara de todas. Durante días estuvo investigando en el castillo acerca de lo que le había pasado hasta que dió con un libro cuyo título era: “In parva est essentia”. Liten empezó a leer el libro para encontrar una posible explicación a lo que sucedía, en su interior se hallaba una leyenda que decía así: 
“Durante años, el rey Acis y su esposa Galatea soñaban con tener descendencia, se les hacía tan duro no poder tener entre sus brazos un retoño que cuidar que no pudieron aguantar y decidieron acudir a un gran mago llamado Jack. Este mago les ofreció un retoño a cambio de riqueza, Acis y Galatea decidieron aceptar y de esa forma, Galatea dió a luz a unos mellizos tan especiales que los ojos de ambos eran de distinto color. Tras unos días Jack acudió al castillo para poder cobrar su deuda, pero lo que no se esperaba es que los reyes solamente le dieran tres gallinas.
-       El alimento es la máxima riqueza que puedes tener, te damos tres gallinas inmortales. Con eso podrás comer. - dijo Galatea.
Jack tras el engaño sufrido por los reyes montó en cólera, todos los testigos del suceso afirmaron que su rostro se tornó a oscuro e incluso que su mirada inexpresiva tornó a un solo ojo colérico. Jack comenzó a invocar un oscuro maleficio que convertiría al reino en pequeños seres frágiles los cuales quedarán atrapados en un huevo de oro gigante, pero antes de eso Jack cogió lo que le pertenecía: los niños. Acis ante esto decidió darle su vida a cambio de salvar la de sus hijos Hansel y Gretel. Fue entonces cuando Jack lo convirtió en el agua, pero una parte de su alma se transformó en dos esmeraldas que fueron a parar a los cuellos de los niños. Se sabe que la niña se salvó y sigue viva en algún lugar, los habitantes del reino aún tienen la esperanza de que algún día, la princesa perdida volverá y traerá consigo la esmeralda que falta para poder eliminar el maleficio bajo el que estaban sometidos.”

Tras leer esto, Liten se quedó pensativa y observó su colgante con atención. En ese momento apareció en la biblioteca el rey de los diminutos mirándola sorprendido y acabó diciendo:
-       ¿Eres tú? ¿Gretel?
Liten lo miró y lo vio en sus ojos: el color azul y el color verde de su iris. Ella era la princesa perdida, había encontrado a su familia y él era su hermano. Se fundieron en un abrazo y Liten no pudo evitar empezar a llorar. Ahora no estaba sola en el mundo y había encontrado todo lo que había soñado. Tras esto, sin más demora Hansel y ahora nuestra protagonista Gretel decidieron juntar sus piedras preciosas mientras que pronunciaban el lema de “In parva est essentia”. Al mismo terminar, un halo de luz verde y azul que procedía de las esmeraldas mágicas envolvió toda la aldea llevándolos hacia el mundo real tornando sus cuerpos acordes a la estatura normal.
Unos años más tarde, el reino de los diminutos pasó a ser muy poderosos y muy querido por los reinos vecinos al contar con dos reyes que gobernaban con benevolencia y sabiduría. Nuestra protagonista decidió seguir utilizando el nombre de Liten como recuerdo de todo lo que había sufrido para sobrevivir, pero ahora había conseguido lo que quería: una familia y amor.



Explicación: En este relato podemos encontrar referencias al Lazarillo de Tormes (1554) cuando se comenta que Liten llegaba a engañar al ciego del pueblo para poder sobrevivir. En el caso de Las habichuelas mágicas (Andersen, 1807) se menciona con la existencia de un huevo de oro y el propio nombre de “Jack”.  Por su parte, aparece una alusión a Hansel y Gretel (Hermanos Grimm, 1812) por el empleo del nombre de ambos protagonistas. De igual forma, al hacer uso de los nombres Acis y Galatea como los antiguos reyes del reino de los diminutos, se está evocando la historia de Polifemo y Galatea (Góngora, 1612). Además, se hace una referencia a Rimas de Bécquer. LXV (Bécquer, 1871) con la lamentación inicial que la protagonista de nuestro relato hace de su vida, llena de tristeza. Finalmente, podemos ver la conexión con el cuento de Pulgarcita (Andersen, 1835) con la presencia de una reina actual en el reino de los diminutos con su mismo nombre.

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