“ESPEJITO, ESPEJITO, DIME QUIEN ES LA ESTRELLA DE ESTE CIRCO”
Érase una vez un circo de dimensiones extraordinarias, famoso mundialmente por sus increíbles espectáculos variados, enanos malabaristas, animales salvajes y el show estrella de Narcisa la acróbata. Pero a este circo le faltaba algo, la valentía de un tragafuegos.
Tras la vuelta de las vacaciones estivales del circo, esa pieza de puzzle que faltaba se completó. Uno de los enanitos malabaristas, Daniel Mudito, llegó entusiasmado al primer ensayo y musitó “¡Tengo lo que necesitamos!”, y de su mano presentó a una muchacha de labios rojos como la sangre, pelo blanco como la nieve y piel negra como el azabache. Ella era Negrinieves, actual pareja del enanito que poseía la valentía y la habilidad de tratar con fuego. Afectuosos contaban que para ella, él era su pequeño príncipe azul y para él su adorada princesa. Mientras charlaban, el jefe de pista se presentó ante Negrinieves. Le concedió la oportunidad para demostrar sus habilidades en la próxima apertura. Todos quedaron encantados, a excepción de uno de los artistas.
El día del estreno era caótico, todo el mundo se encontraba decorando o ultimando para el gran debut. Negrinieves se encontraba preparada y solitaria, ya que sus seis amigos y pareja estaban ensayando, así que decidió explorar un poco. Entre telas y baúles, llegó al camerino de Narcisa, la gran estrella que Negrinieves deseaba conocer, pues siempre la había visto solitaria o en compañía del jefe. La puerta se encontraba abierta, así que la joven entró a saludarla. La protagonista se encontraba comiendo manzanas y admirando su belleza frente al espejo, pero al escuchar los pasos, Narcisa se giró y la miró con recelo. No obstante, le ofreció una de sus manzanas y formuló un consejo “Nunca llegarás a ser como yo, pero si te quieres parecer solo deberás comer algunas de estas.” Negrinieves aceptó la manzana y se marchó. No quería tornar más la situación así que tiró la manzana y continuó explorando aquel mágico lugar.
Todas las actuaciones fueron un éxito, pero por encima de todos el espectáculo del fuego fascinó al público, y por primera vez en años, Narcisa quedó eclipsada. Furiosa, volvió a su tocador, y tanta era la rabia que poseía que no paraba de decir “Soy la más bella, yo tengo que ser la protagonista”. “Ojalá todos se vean horribles y no puedan apreciar otra belleza mas que la mía ”. De repente, un viento huracanado envolvió la habitación y una cara en su espejo apareció. “Sus deseos son órdenes”. Aquella extraña voz hizo su magia para que todos se viesen deformes en los espejos. Pasaron días de incertidumbre en el circo tras el conjuro ¿cómo iban a dar un espectáculo con semejante aspecto? Negrinieves astuta, observó de cerca a Narcisa que seguía como siempre. La siguió hasta su camerino y la vió hablándole a aquel adorado espejo que había sido regalado por su amado. Negrinieves interrumpió, y se dirigió rápidamente hacia Narcisa “¿Qué está pasando aquí? ¿Tienes tú algo que ver?”. La acróbata negó con la cabeza, pero de nuevo la habitación se revolvió. “He sido yo, bajo las órdenes de mi ama”, respondió el espejo. “Debemos parar esto, voy a destruir tu espejo”, dijo Negrinieves cogiéndolo con ambas manos. Un violento grito le responde “¡Jamás!”, pero Negrinieves ya había soltado el espejo para tirarlo al suelo. “Deseo ser eternamente bella”, exclama Narcisa antes de que el espejo se haga trizas en el suelo.
Fue entonces cuando Narcisa se convirtió en piedra, los trozos de espejo desaparecieron y retornó la paz. Desde aquel momento, orientaron su escultura en la entrada del circo para honorar a su indudable talento, mas para recordar lo que le había hecho perderlo.
Referencias
Procuramos mantener la presencia innata de maldad y odio, que lógicamente terminan vencidos por la ternura y bondad de la protagonista y sus amigos, propia de los cuentos clásicos de hadas donde es imprescindible un final feliz. Con “Érase una vez...” comienza nuestro cuento, esas palabras mágicas que acechan la sombra de un encantamiento.
Para establecer relaciones entre los elementos con los que contábamos y poder inventar una historia, nos servimos de inspiración con algunas de las dinámicas de Gianni Rodari (1973) sobre la escritura creativa.
Aludiendo a la técnica “Juegos viejos”, nos pareció conveniente esbozar sobre las preguntas de guía que se planteaban. Estas nos ayudaron a imaginar el trasfondo de la historia, aunque seguimos un orden consciente, y no azaroso: ¿Quiénes eran los personajes? ¿Dónde estaban? ¿Qué hacían? ¿Qué dijeron?, y así dimos comienzo a la historia.
Para encajar algunas piezas más también nos valimos de la técnica “Los cuentos al revés”, que consiste en proponer premisas como que nuestro personaje de Blancanieves se enamora de un enanito en lugar de un príncipe, y cambia su representación de princesa inepta por la de una heroína tragafuegos. También cambiamos la escena que se desarrolla ahora en un circo con animales salvajes, en lugar de en un bosque con animales mansos. Por último, el personaje que en esta historia se come la manzana y acaba “envenenado” por esta, es nuestra acróbata Narcisa y no Negrinieves, personaje recreación de Blancanieves. La apariencia física de nuestra protagonista también se incluye en esta técnica, ya que partiendo de la base de la descripción original de Blancanieves, invertimos dos de sus características.
El cuento además pretende seguir el esquema quinario de la estructura narrativa: comienza con la presentación de los personajes y la delimitación espacio- temporal en el primer párrafo, surge a continuación el momento que rompe la situación estable para uno de los personajes cuando aparece nuestra protagonista en el segundo párrafo, el tercer párrafo da paso al conflicto, y este concluye en el cuarto párrafo, con el desenlace. El quinto párrafo, acaba con la calma que nos provoca la vuelta a la realidad, después de la fuerte tensión de la resolución del conflicto.
Por último, es necesario destacar varias referencias elegidas de los mitos clásicos. Del mito de Perseo elegimos la piedra y su simbología explicada anteriormente en el hipotexto de la constelación literaria. Por otro lado, del mito de Narciso elegimos su nombre en femenino para la que sería la madrastra, debido a las características comunes de ambos personajes.
Las referencias sobre las que nos hemos basado para su creación han sido:
• Córcoles, R., & Carrero, C. (2017). Idiotizadas. Barcelona, España: Planeta.
• Microcuento. Rdc, D., 2019. «NO TODO SON PRÍNCIPES AZULES». [online] Microcuento.es. Recuperado de https://microcuento.es/blancanieves/
• Microcuento. Mejia,L. 2019. «AUTOCASTIGO». [online] Microcuento.es. Recuperado de https://microcuento.es/blancanieves/
• La caverna de los dioses (2016) El mito de Perseo. Recuperado de http://lacavernadelosdioses.blogspot.com/2014/07/el-mito-de-perseo.html
• Aprende todo sobre el mito de Narciso, y el fin de un vanidoso joven. (2018). Recuperado de https://hablemosdemitologias.com/c-mitologia-griega/mito-de-narciso/
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