La vanidad de los dioses
“¿Habéis escuchado alguna vez la historia de Hefesto, el dios herrero? Debemos remontarnos a la antigua Grecia… oh esperad”
La muchacha cogió un puñado de cerezas.
“Perdón, es que me encantan. Cumu ubu ducuundu… Perdón otra vez, no se habla comiendo. Como iba diciendo, estamos en Grecia. Zeus había creado él solito a Atenea, diosa de la sabiduría. Hera, esposa de Zeus, estaba celosa e intentó hacer lo mismo. De ese intento nació el Hefesto, que era feo y cojo. Sin embargo, había nacido con el don de la creatividad y la maña para llevarla a cabo. Se convirtió en el dios de la forja. Tuvo una infancia complicadilla, los dioses le repudiaban por su aspecto. Pero no se rindió.
Pasaron los años y Hefesto se enamoró de Afrodita. Ella era la diosa de la belleza y el amor. Hefesto nunca se lo dijo, tenía asumido que alguien como él nunca podría estar con ella, aunque no podía evitar soñar con una vida feliz juntos.
Un día el titán Prometeo robó el fuego del Olimpo e intentó destruir a los dioses. Zeus se puso nervioso, pues nadie sabía qué hacer para pararlo. Los dioses proponían ideas, no muy buenas. Afrodita intentó enfocar la solución desde el amor. Todos la ignoraron menos Hefesto. Quien tuvo una idea. Creó a una niña bautizó como Pandora. También creó una caja especial en la que introdujo un veneno. Llevó ambas cosas a Prometeo y le engañó diciendo que era su hija, y que si habría la caja moriría. Prometo dejó su plan para cuidar de su hija. Zeus quiso recompensarle y le casó con Afrodita. Hefesto no quería, sabía que ella no le amaba, pero no pudieron hacer nada en contra de la voluntad de Zeus.
Afrodita repudiaba a Hefesto. Pensaba que la diosa de la belleza no se merecía estar con el dios más feo. Por su parte Hefesto intentaba hacerla feliz en cada momento. Sin embargo ella nunca le correspondía.
Se acercaba el cumpleaños de Afrodita y Hefesto quiso prepararle algo especial. Preparó un precioso bastón de oro con un enorme rubí en su parte superior. También le escribió una carta en la que se disculpaba por ser tan feo, por no ser digno para ella, y le declaraba los sentimientos que sentía por ella desde joven.
El día de su cumpleaños, Hefesto le dejó los regalos, y fue a buscarla. La vio besándose con Ares, el dios de la guerra. Hefesto no la culpaba, él era todo lo que no podía darle. Tan solo se acercó, le tocó el hombro y cuando se giró, sorprendida y algo avergonzada, le deseo feliz cumpleaños y se marchó a su forja. Algo dentro de Afrodita cambió en ese momento y empujó a Ares para marcharse a buscar a su marido. Rebuscó por toda la casa pero no lo encontró. En su lugar halló los regalos que le tenía preparados y lloró al leer la carta. Se dio cuenta de que Hefesto era el amor de su vida. Había sido el único que había visto lo que valía, que la había escuchado cuando nadie más lo había hecho, que le había secado las lágrimas y las había cambiado por una sonrisa… y nunca había esperado nada a cambio. Lo hizo porque la amaba y ahora que ella se había dado cuenta de que también lo amaba temía que fuera demasiado tarde. Avergonzada y arrepentida corrió con los ojos llorosos hasta la forja, donde por fin encontró a Hefesto. Le pidió perdón por todo lo que había hecho, le abrazó y le besó. Hefesto la miró a los ojos y sonrió. Por fin había conseguido que alguien viera la belleza que había en su corazón”.
La muchacha se secó las lágrimas.
“Y ahora os preguntaréis que por qué lloro. Bueno, dejad que me presente. Soy Afrodita. Cuando recuerdo el daño que le hice no puedo evitar llorar, fui demasiado estúpida. Al principio él era que me quería hacer feliz y ahora soy yo la que quiero que lo sea él, porque se lo merece. Él fue el único capaz de enseñarle a la diosa de la belleza, que la verdadera belleza está en el corazón’’.
Referencias
-Andersen, C. (1843). El patito feo. Copenhague: C.A. Reitzel.
-El patito, F. E. O. (2005). El patito feo: Valores y peligros de una historia universal. Andersen, ala de cisne: actualización de un mito (1805-2005).
-Jaramillo Palacio, R. (2014). La lección de August. Barcelona: Nube de Tinta
-Márquez Rubio, E. (1970). Versión: El patito feo. Badajoz. Recuperado de:http://www.canalextremadura.es/radio/blog/el-patito-feo-nueva-version-elena-marquez-rubio-badajoz
-Pequeocio (s.f). El patito que nunca fue feo. Recuperado de: https://www.pequeocio.com/cuento-a-la-vista-patito-feo/
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