Claricienta
Érase una vez una muchacha llamada Clara, cuyo padre murió en su niñez. Tras la muerte de este, su madre y ella se mudaron a un pequeño pueblo cerca de Madrid. Con los años la convivencia entre madre e hija se hizo cada vez más difícil. Clara quería salir, experimentar, vivir… pero la mentalidad antigua de su madre no le permitía nada más que cumplir con sus tareas para ser una “buena mujer”.
Ella siempre obedecía las órdenes de su madre hasta que un día se dio cuenta de que necesitaba poder tomar sus propias decisiones. Decidió buscar trabajo para poder independizarse y vivir su propia vida sin depender de nadie.
A la mañana siguiente Clara salió en busca de trabajo. Mientras paseaba por la zona más comercial del pueblo recibió un mensaje de su prima Eva invitándole a una fiesta. Clara emocionada dijo que sí, y justo en ese instante vio una oferta de empleo en el escaparate de una zapatería, así que decidió entrar a probar suerte.
De camino al mostrador no pudo evitar fijarse en unos preciosos zapatos azules de cristal. En ese momento el encargado de la tienda se acercó a ella.
-Bonitos, ¿verdad? ¿Le gustaría probarsélos?- Le preguntó el zapatero
-Oh no, no. No es necesario.- Contestó ella
-Insisto. Si me permite.- Pablo le prueba el tacón con delicadeza
-Y bien, si no quiere unos zapatos… ¿Qué la trae hasta aquí?- Preguntó
-Estoy buscando un empleo, deseo independizarme y vivir mi propia vida. Fuera de las normas de mi madre.- Dijo ella
-¿Le interesaría trabajar aquí?- Preguntó Pablo
Sus miradas se encuentran y tras una pausa ella acepta su oferta
Al llegar la noche, Clara se dispuso a arreglarse para salir con su prima, su madre no le permitía salir a altas horas de la noche por ello debía esperar hasta las 12, pues su madre solía estar dormida a esa hora.
Una vez en la fiesta, su prima fue corriendo a enseñarle al chico del que se sentía atraída. Para la sorpresa de Clara, este chico era el mismo que ella había conocido esa mañana en la tienda de zapatos. Las dos se quedan mirándolo y este se acerca a ellas. Eva se pone muy nerviosa, pues piensa que se acerca por ella pero en realidad se dirige a Clara. Comenzaron a bailar y sus labios cada vez se deseaban más hasta que finalmente se besaron. Cuando abrió los ojos su prima ya no estaba, le pidió a Pablo que la ayudara a buscarla, miraron por todos lados, pero no estaba allí, por lo que Pablo se ofreció acompañarla a casa.
A la mañana siguiente, su madre se enteró de que había salido gracias a Eva, que no tardó en contarlo. Discutieron tanto que Clara no pudo más con la situación y decidió irse de casa. Una vez en la calle no tenía donde ir, así que fue a la tienda de zapatos y le pidió a Pablo quedarse en su casa por unos días mientras ella buscaba otro lugar para vivir.
Comenzó a vivir con Pablo, los primeros días parecían maravillosos, pero a medida que la confianza fue creciendo, Clara se convirtió prácticamente en la sirvienta de este, dejó de trabajar en la zapatería por petición de Pablo y su vida se basaba en limpiar y cocinar perdices, su comida favorita.
Una mañana que Clara fue a la tienda para llevarle el almuerzo, apareció su prima Eva que para su sorpresa estaba totalmente cambiada. Se había operado la cara y ahora se parecía mucho a ella. Clara no daba crédito a lo que estaba viendo. Al parecer Eva pretendía parecerse a ella para conquistar así a Pablo.
Una de las mañanas que Pablo se marchó a trabajar Clara se dio cuenta que ella lo que buscaba era independencia y acabó siendo una criada del que creía que sería su primer y único amor. En ese instante Clara tomó la difícil decisión de huir de esa vida e ir en busca de sus sueños.
Seis meses más tarde.
Clara se encuentra trabajando en una de las empresas más importante de España como jefa de departamento de marketing, finalmente es una chica independiente capaz de dirigir su vida. Sin embargo, echaba de menos poder hablar con su familia. Por tanto, decidió ponerse en contacto con su prima Eva. Para su sorpresa, Eva y Pablo comenzaron una relación que acabó al poco tiempo y de la que su prima quedó destrozada. Después de este suceso, Eva decidió aceptar la invitación de su prima y quedar con ella.
En aquel encuentro entre primas, Clara y Eva volvieron a sentir lo que hacía mucho tiempo echaban en falta, la complicidad y el cariño de dos primas que eran como hermanas. Eva se dispuso a contar su trágica relación y su arrepentimiento tras el cambio estético. “Clara cogió la cara de su prima, la acarició entre lágrimas y le dijo:
-Nadie tiene que hacerte cambiar tu forma de ser ni tu físico, quien de verdad te quiere te valorará por lo que realmente eres, no intentará cambiarte para que seas lo que él quiere.-
Referencias:
-Hermanos Grimm (1812). Cuentos De La Infancia Y Del Hogar.
-Perrault, C (1835). Cendrillon ou La Petite Pantoufle De Verre. Conte Des Fées. Tours.
Renovaciones LIJ (nuevos hipertextos):
-Parralejo, P., (2013). Una Cenicienta En La Oficina.
-Gaudes, B., Macías, P. and Marcos, N., (2017). Érase Dos Veces La Cenicienta. Madrid: Cuatro -Tuercas.
-López Salamero, N., Cameros Sierra, M. and Torres, M., (2013). La Cenicienta Que No Quería Comer Perdices. Barcelona: Planet
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